Pobreza y hambre: la situación del país y el caso de Rafaela
- Área Editorial
- 26 nov 2019
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El gobierno de Cambiemos toca a su fin y se retira no sin dejar varios problemas estructurales en todo el territorio nacional. La capital del departamento Castellanos, con sus matices, es uno de los tantos ejemplos de la crisis social que azota al país.
Los informes revelados por el INDEC durante todo el 2019 muestran cifras alarmantes: casi 16 millones de personas están por debajo de la línea de la pobreza, es decir, el 35% de la población. A su vez, más de 5 millones de personas padecen inseguridad alimentaria y más de 2 millones, desnutrición. La pobreza y el hambre son dos caras de una moneda corriente en Argentina, una que este año trazó el camino contrario a nuestro peso nacional: en vez de devaluarse, aumentó de forma sideral. Ante este panorama, estas declaraciones de Mauricio Macri, allá por el 2016 al inicio de su mandato, adquieren otro relieve:
La situación a nivel nacional no ha mejorado en estos últimos cuatro años, y numerosos informes -no sólo del INDEC, sino también de UNICEF, la FAO o la UCA- así lo demuestran. La promesa de campaña macrista que prometía "Pobreza Cero" chocó, indefectiblemente, con una gestión política que acusó una serie de fallos gravísimos a la hora de abordar las problemáticas y brindar herramientas para paliar la situación.

El caso de Rafaela es especial por numerosas razones. Quienes visitan la ciudad resaltan que la gestión municipal supo actuar, a lo largo de los años, para que los graves problemas que aquejan a todo el territorio nacional se manifiesten en menor medida, siendo considerada -en algunos casos- una ciudad "de otro país". Sin embargo, si bien esta creencia se basa en algunas particularidades positivas de la localidad, la realidad de Rafaela no está tan alejada de la del resto de Argentina.
Un ejemplo de similitudes entre el país y Rafaela se encuentra en lo que el INDEC define como el índice de la Canasta Básica Total, que utiliza para establecer los niveles de pobreza. A través de este indicador, el ente establece la cantidad de dinero y la posibilidad que tiene una persona o un núcleo familiar de adquirir la cantidad mínima de alimentos, indumentaria y servicios que integran la Canasta Básica Total (CBT). A nivel nacional, en promedio, es necesario percibir por mes más de $35.000 para no caer bajo la línea de pobreza. En Rafaela, la Federación de Empleados de Comercio reveló números similares: en la ciudad se necesitan $37.000 mensuales para no ser pobre. Otras similitudes se hayan, también, en los datos que dio a conocer la Encuesta Permanente de Hogares, que revela un grave retroceso en materia laboral y calidad de vida en todo el país. En Rafaela, un informe presentado por el ICEDeL, en este mismo tema, resalta que "La falta de oportunidades de empleo persiste y amenaza a miles de familias de la ciudad, que transitan las angustias y los dramas que la exclusión y la marginalidad laboral ocasionan".
En este contexto, a través de marchas y protestas, las agrupaciones civiles locales exigen una respuesta inmediata del Gobierno municipal y acciones concretas que tiendan a paliar la gravedad del panorama actual. El día jueves 21 de noviembre, numerosas asociaciones marcharon frente al ANSES, la Secretaría del Trabajo de la Provincia y el edificio Municipal de Rafaela en reclamo por la falta de medidas en torno a una serie de consignas, entre las que estaban: la implementación de la Emergencia Alimentaria en la ciudad, más obra pública y de emergencia, declaración de la Emergencia en violencia contra las mujeres, entre otras.
Christian Ávalos es militante del Partido Comunista Revolucionario Rafaelino y forma parte de la agrupación "Ni un Pibe Menos por la Droga". Cercano a las realidades de los sectores más vulnerados y con marcada trayectoria de activismo político, "Cuiti" (como le dicen en su círculo más cercano) participó del reclamo el pasado jueves y encabezó el pedido por la sanción de la emergencia alimentaria. Sobre este tema, comentaba:
"A nosotros nos parece injusto que en la capital de la cuenca lechera más grande de Sudamérica haya pibes que no tengan acceso a un vaso de leche, nos parece sumamente injusto y entendemos que hay responsabilidades políticas y hay responsabilidades que se tienen que cumplir".
Para entender más las particularidades de la situación de Rafaela, es necesario mencionar, por ejemplo, a la Fundación COCREAR, entidad que fue creada con la misión de desarrollar acciones de ayuda social para los sectores más desfavorecidos. En el año 2016, esta institución abrió lo que denominaron "Banco de Alimentos" de la ciudad. A través de este espacio, comenzaron a recibir todas las donaciones privadas y públicas de alimentos que luego serían repartidas en diferentes sectores de Rafaela. En total, actualmente, 72 instituciones reciben alimentos por parte de la Fundación, entre las que se encuentran: escuelas, merenderos, copas de leche, vecinales y asentamientos. Estas instituciones reciben comida para más de 12 mil personas y, sólo en el último año, se sumaron 25 instituciones. El gobierno municipal, por su parte, asiste con subsidios a nueve comedores comunitarios, colabora con alimentos en otros dos, entrega bolsones individuales en todos los asentamientos, entre otras ayudas.
Fuente: Mural Comunicación
La pobreza y el hambre afectan, sobre todo, a niños y niñas de entre 0 y 14 años. Dentro de este rango, el 48% es pobre. No obstante, esta observación no corresponde sólo a una mirada monetaria, sino que incluye una perspectiva multidimensional. Según el informe de UNICEF "Pobreza monetaria y privaciones no monetarias en Argentina", a 1 de cada 2 niños y niñas se les priva el ejercicio de al menos uno de estos derechos: educación, protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura, o un hábitat seguro. En el documento "Efectos de la situación económica en las niñas, niños y adolescentes en Argentina", UNICEF advierte que un 8,6% de los niños, niñas y adolescentes vive en hogares que no alcanzan a cubrir la canasta básica de alimentos. “Algunas familias saltean comidas, se suprimen comidas grupales de fin de semana, se cocina una única vez por día, los adultos a veces no comen por dejarle el alimento a los niños, niñas y adolescentes, y cambia la composición de la cena”, se relata en el documento.

Hugo Acuña, docente de la Agrupación 4 de Abril que participó de la protesta el pasado jueves, habló sobre el impacto de la crisis en las escuelas:
Argentina, un país de 45 millones de habitantes, produce comida para aproximadamente 400 millones de personas (según informe de la FAO). Además, es uno de los mayores proveedores mundiales de alimentos, pero como exporta muchos de sus principales productos -maíz, trigo, soja y carne-, los valores locales suben cuando se deprecia el peso. De acuerdo con datos de la Universidad Católica Argentina (UCA), el 13% de los chicos y adolescentes pasó hambre en algún momento de 2018 por problemas económicos. Unicef reveló, además, que el 48% de los menores de 18 años era pobre el año pasado en Argentina.
El especialista en inclusión social de UNICEF Argentina, Sebastián Waisgrais, advirtió que "para fin de año la pobreza en chicos va a llegar al 55%. Los efectos de este gobierno son muy claros sobre la situación de pobreza y hambre en los niños". En el horizonte, Alberto Fernández, próximo presidente de Argentina a partir del 10 de diciembre, lanzó hace unas semanas el plan "Argentina contra el hambre", que buscará reunir en un consejo al Estado, las empresas y las organizaciones de la economía popular para bajar los precios de la canasta básica y aplicar una política alimentaria federal. "Es una batalla que debemos dar como sociedad, alguna vez que nos conmueva la vergüenza de ver la miseria, el hambre y la pobreza al lado nuestro", sentenció el próximo máximo mandatario del país.



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